Digo yo

1- ELECTRODESESPERACIÓN
Me siento en el sofá por fin, dispuesta a vaciar mi cerebro después de un día agotador, frente al televisor. Y, sin querer, tiro al suelo el mando a distancia, que cae de pico, abriéndose en dos y mostrando su escueto contenido de cables y bombillitas. Intento montarlo de todas las maneras posibles, pero no funciona, así que me dirijo al aparato receptor (en términos del manual informático que merece otra carta aparte) y me pongo a buscar algún botón o tecla escondidos que me permita cambiar de canal de forma mecánica, es decir, a dedo. Sin embargo, esta opción debe ser de lo más rara, porque por más que sobo y resobo e incluso acaricio el aparato en un momento de desesperación pensando que quizá con las buenas maneras me responda… mientras continúo hablando sola, y maldigo y rezo a ese dios menor que se ocupa de la electrónica… no consigo encontrar ningún mecanismo para encenderlo que no sea el maldito mando a distancia que yace a mis pies desguazado. ¿Es esta la supuesta comodidad que nos ofrece la electrónica, la hig-tech,las nuevas tecnologías? Por favor, señores informáticos, ingenieros de telecomunicaciones, directores de proyecto, fabricantes… ¿sería mucho pedir un botón manual, una clavija, un algo a lo que apretar cuando todo lo demás falla? Consuela mucho tener una salida de emergencia.

El padre de una amiga mía encendía y apagaba su viejo televisor analógico a distancia con el mango de una escoba, eso sí que era una herramienta útil y fácil de encontrar.

SOLUCIONES PARA EUROPA
Trabajo en una empresa grande como muchas otras personas. Todos somos diferentes y pensamos diferente sobre un mismo tema y sin embargo somos capaces de llegar a un acuerdo para que la empresa funcione. Algo tan sencillo realizado a diario por miles de personas en el mundo parece imposible para nuestros políticos. Y encima nos amenazan con el caos y la ingobernabilidad si el Congreso se llena de grupos parlamentarios diferentes. Están tan acostumbrados a oponerse por sistema, que se olvidan que la democracia consiste en llegar a acuerdos, en entenderse y buscar puntos coincidentes en busca del bien común. ¡Lo siento señorías: pero ese juego se ha acabado! Ya pueden empezar a engrasar el cerebro y a buscar soluciones y entendimiento, a lo mejor se les había olvidado pero ese era su trabajo.

APLICACIONES PARA EL PENSAMIENTO
Una vez más veo que el Gobierno, pretendiendo dar una buena imagen en el sector de la enseñanza, hace lo primero que se le ocurre. Una vez más, tenemos una “ocurrencia” que lamentablemente no va a servir más que para aumentar la carga lectiva de los alumnos para nada. ¿Acaso tanta pizarra digital y tango gadget informático han servido para que los alumnos saquen buena nota en el informe PISA? Nadie discute a día de hoy la importancia de los medios digitales para funcionar en el mundo. Pero que eso haga falta en las empresas e incluso en la vida diaria, no significa que los alumnos de primaria o secundaria tengan que dominarlos. Se trata de darles la caña, no el pez.

Enseñarles a crear aplicaciones, no va a hacer que “inventen” unas nuevas, o que creen nuevas empresas, es más, ni siquiera los va a preparar para el mundo que viene. Eso solo los convierte en unos técnicos en aplicaciones, lo cual si piensan dedicarse a ese tema les vendrá estupendamente, pero siguiendo ese criterio deberíamos enseñarles a coser, cocinar, conducir, poner ladrillos, operar y así hasta el infinito.

¿No sería mucho más eficaz y productivo educar a nuestros colegiales en la creatividad, el pensamiento, la emprendeduría y la filosofía para saber manejarse en un mundo cada vez más complejo y cambiante, y dejar que luego contraten a quién necesiten para el trabajo técnico? Incluso si luego lo necesitan, ya aprenderán a hacer aplicaciones, en dos minutos, que para eso son nativos digitales. ¿Necesito yo ser ingeniera para conducir un coche o para poner un concesionario?—

PAN PARA  HOY, HAMBRE PARA MAÑANA
Vamos a volver a tirar el dinero público en un plan absurdo, improvisado y carente de sentido común.

¿Recuerdan el Plan Eñe? Pues ahora están haciendo lo mismo, pero para emprendedores. Si contratas a un empleado te dan 5.000 euros. Pero luego te los quitan en forma de impuestos. ¿No hay alguien en el Parlamento con un poco de sentido común? ¿No sería más lógico y eficaz bajar los impuestos a autónomos y emprendedores, el IVA, el IRPF, etcétera? Eso sí impulsaría la empresa y la contratación.

Lo que van a conseguir es “pan para hoy y hambre para mañana”. Se necesita un plan continuado en el tiempo, no que me den un caramelito por contratar a una persona. Los emprendedores necesitan una estructura fiscal que les apoye, no que les exprima. Es triste decirlo, pero en España empieza a ser revolucionario el sentido común.

EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO
Después de años de recortes en todas las áreas, privatizaciones del patrimonio que hemos pagado entre todos, inoperancia y ahora también una ley de orden público para que no protestemos, la intención de voto sigue del lado del PP. Eso solo tiene un nombre: síndrome de Estocolmo. Cuando la víctima defiende al maltratador y se identifica con él.

Pero los votantes del PSOE tampoco se libran, ya que aunque, según las encuestas, pierden muchos votos aún hay gente que piensa que los que no hicieron nada cuando llegó la crisis y ahora solo farfullan incoherencias mientras se contradicen unos a otros, pueden hacer algo por este país. ¿Es que no hay otra alternativa? Pues habrá que buscarla. Eso sí, seguro que sentados en el sofá de casa, no encontramos nada.

¿LEY DE PROTECCIÓN DE DATOS?
Me gustaría saber a quién protege exactamente esta ley, y con que fin está diseñada porque, por mi experiencia, más bien va en contra mía.

Ayer fui al médico con mi hijo y no pude llevar su tarjeta del seguro médico que tengo contratado porque la tenía su padre y estaba de viaje. A pesar de ser su madre y él un menor, a pesar de estar toda la familia en el mismo seguro, me pedían que fuera su padre el que llamara para facilitarle a él, y solo a él como tomador, el número de la tarjeta.

Está bien que se resistan, pero me gustaría que todas las compañías se resistierpor igual, y no vendieran sus datos a nadie sin mi permiso. Sobre todo, pediría al Gobierno que aplique la ley con cordura y encierre o cierre todas esas webs y compañías que usan y abusan de mi nombre, dirección y teléfono a todas horas, con la excusa de que estoy en las páginas amarillas o cualquier otra invención. O al menos me den la opción de denunciar de alguna manera eficaz este abuso de mis datos, alguna forma sencilla. No es posible que todavía en pleno siglo XXI muchas compañías tan modernas, como algunas de telefonía vía satélite, me pidan que envíe un arcaico fax para dar de baja tal o cual servicio. No es más que un movimiento disuasorio más para que el pobre consumidor asuma tal o cual gasto con tal de no tener que luchar por todos los medios electrónicos y manuales con estos nuevos señores medievales que son estas macroempresas globalizadas.

No veo la función de esta ley por ninguna parte cuando a mí no me facilitan mis propios datos y cualquier compañía ajena por completo a mí, puede conseguirlos y utilizarlos sin mi consentimiento.

CAMBIAR DE GESTIÓN NO DE GESTOR
Cuando una tienda no vende, baja los precios. De esa manera, aunque no gane tanto, al menos gana algo y saca el stock, además la tienda se mantendrá abierta más tiempo.Algo tan básico parece ser muy difícil de entender por nuestro Gobierno. Si quiere recaudar más dinero o al menos algo de dinero, sin acabar con el país y suicidarse políticamente, sería mucho más lógico bajar los impuestos a los que menos tienen para así animar a pagar y acabar con el fraude fiscal.

Lo mismo puede decirse con relación al transporte público. Si quieres que se use más, baja el precio del billete y más gente viajará en metro y se podrán mantener más puestos de trabajo.

Facilita y abarata los trámites para crear empresas y/o negocios, así como para ser autónomo. Lucha contra la corrupción y el fraude de cargos públicos de la forma más sencilla, como se hace con los niños, encerrando a los corruptos en la cárcel hasta que devuelvan lo robado y con el castigo cumplido. Si la gestión pública es rígida e ineficaz, cambia de gestión, no de gestor.

Simplemente con conseguir que las instituciones hagan bien su trabajo ya tendríamos la mitad del problema resuelto.

Por favor, un poco de sentido común.

 INSUMISIÓN FISCAL
Una vez más en España se premia al pillo, al que más se ha llevado, al listillo que se salta la ley y al que más tiene. Me parece una vergüenza que para conseguir liquidez este Gobierno acuda a semejante recurso en lugar de combatir la corrupción y el fraude fiscal.

No puedo creer que las grandes empresas o particulares que se han forrado y han dejado de pagar impuestos en España, ahora de premio puedan traer su dinero de vuelta pagando una miseria por ello, sin multa, para seguir ganando más dinero de la misma manera y seguir defraudando visto el trato que se les va a otorgar.

¿Por qué no hacen un sistema fiscal para pequeñas empresas y profesionales autónomos correlativo a los ingresos, tanto gano tanto pago? ¿Por qué no exige a todos los que han robado dinero público que lo devuelvan?

Si se aplica la amnistía fiscal, me declaro insumisa. No pagaré mis impuestos y exigiré que me amnistíen a mí también. No he visto nunca nada más injusto. El fin no justifica los medios. ¡Por favor, un poco de decencia!

EL GASTO EN LIBROS ESCOLARES
Un año más, casi ya acabando el curso, empiezo a pensar en el destino de todos esos libros que me costaron tan caros en septiembre. Tengo otro hijo menor que podría aprovecharlos, pero por alguna extraña alianza los colegios, las editoriales y el Estado, se organizan para cambiarlos, cada año. Mueven los ejercicios de página o poner dibujitos nuevos, o cuando esto no puede hacerse, pues el colegio cambia de editorial, de manera que nunca sirven los libros del año anterior. Ahora que hay tanta crisis y tanto recorte en vez de quitarnos las becas de los libros o mejor aún en lugar de dar becas de libros ¿por qué el Estado no hace como en otros países, que compra los libros y los deja en los colegios para que se utilicen año tras año? Estoy segura de que al menos durante cinco o seis años los continentes no se moverán de sitio, puede que cambien las fronteras, pero para eso hay un maestro que hará un mapa nuevo, contará la nueva teoría matemática y hará pensar a esos niños que serán los adultos del futuro. Por favor ¿escuchará alguien alguna vez a las madres y a los maestros?

UN MIR PARA LOS POLÍTICOS
Esta es la única explicación que encuentro para las declaraciones de Rubalcaba respecto a hacer un MIR para profesores: por lo visto, no sabe que para poder acceder a un puesto en un instituto o universidad es necesario pasar una fuerte oposición. Una vez aprobada, el aspirante debe hacer un montón de sustituciones hasta conseguir una plaza fija; ¿no es esto ya un MIR?

Lo que ocurre es que el señor Rubalcaba, como todos los políticos de este país, no tiene ni idea de dónde vive ni de las necesidades de los ciudadanos. La calidad en la enseñanza no se consigue machacando a los docentes con más oposiciones o pruebas, se consigue cambiando este sistema educativo, que es una especie de criadero de borregos, por un sistema educativo más participativo, donde los alumnos en vez de memorizar infinitos contenidos tengan que trabajar, experimentar y crear sus propios temas. Quizá así cuando crezcan y terminen su formación, en lugar de desear tener una nómina a cargo de cualquiera, sean ciudadanos motivados, con iniciativa, creativos y deseosos de establecer su propio negocio.

Le aconsejaría que en lugar de comprar pizarras digitales y otros gadgets informáticos, contratara a más profesores para bajar la ratio de alumnos por clase, y asegurarse así que los profesores pueden hacer algo más en clase que mantener el orden.

Y, por cierto, ¿por qué no un MIR para políticos?

MI TELÉFONO
Mi teléfono inalámbrico murió, otro mas, apenas duró unos meses. Lo abrí y vi una batería corrupta y unos cables “renegríos”. Lo cerré y lo tiré. Ahora tengo un cacharro fijo antiguo, pesado, negro, suena tan fuerte como una sirena de bomberos, no se pierde, no se gasta, no pide pilas, y además no tiene tonos. Sólo sirve para hablar con personas, no puedo hablar con máquinas. Es mi pequeña lucha contra el sistema. Uníos.

EL VALOR DEL PROFESOR
Soy de las que piensa que hay que dar mayor autoridad al profesor, aunque como dice Fernando Savater, la autoridad y el carisma no se otorgan sino que se ganan. Es cierto que un poco de ayuda no viene mal. Pero nos olvidamos de algo fundamental a la hora de valorar a los docentes, y es precisamente el valor.

Nunca entenderé porqué a lo largo de los siglos, precisamente a las personas más importantes de la sociedad, aquellas encargadas de transmitir nuestros conocimientos y valores, las que van a modelar a los adultos del futuro, las que nos van a hacer ver el mundo de una manera o de otra, son precisamente las menos valoradas. Los Romanos de la antigüedad, de los que podemos considerarnos descendientes, aunque apreciaban muchísimo a los maestros Griegos, sin embargo les mantenían como esclavos. Al parecer hemos mantenido esta costumbre latina, valoramos al profesor pero no lo suficiente como para darle la libertad y estatus de ciudadano de primera.

Quizá podríamos empezar a valorarles con el sueldo, pagándoles como a un futbolista seguro que todos los niños de mayores querrían ser maestros.

¡CRECED Y DISPERSAOS!
El origen de todos los males del mundo actual, es sin duda, la falta de espacio. Visto el caos en carreteras, ciudades y demás acumulaciones humanas…, creo que deberíamos cambiar la frase bíblica de “creced y multiplicaos”, por la de “creced y dispersaos”. ¡Dios mío, cuántos somos y como nos gusta estar juntos!

¡DÉJENME EN PAZ!
Agradecería profundamente, que igual que al acusado, se le otorga automáticamente, la presunción de inocencia; al desvalido consumidor se le otorgase la posibilidad de no estar informado “comercialmente”.

Me parece que el estado debería endurecer la legislación en este sentido, para proteger a los consumidores del acoso que supone que cualquier empresa, si tú no dices lo contrario, considere que quieres recibir su información, vía sms, vía correo o vía voz. No puedo pasarme la vida enviando faxes para pedir que me borren de sus listas “comerciales” a todas las empresas que abusan de su base de datos.Ya lo saben, tomen nota, no me envíen mas información que ya la buscaré yo cuando me interese.

CRISIS, BANCOS Y PREGUNTAS
No soy ministra de Economía (¡gracias a Dios!) y quizá es por eso por lo que no puedo entender cómo es posible que, por un lado, mi banco se lance con alegría a ofrecerme créditos al consumo (por teléfono, así, sin más, me ofrecen 2.000 euros, sólo con mi nómina) y por otro me mande insistentes cartas y SMS para exigirme el pago inmediato de los 50 euros de números rojos que les debo… ¡desde hace dos días! bajo terribles amenazas que afortunadamente no recuerdo. ¿Qué mejor ayuda al consumo, qué mejor crédito que ayudar al trabajador a llegar a fin de mes? No digo que no haga bien el banco en reclamar su dinero, pero ¿no sería mucho más fácil que dieran crédito a los números rojos, o bien que no cobraran esas vergonzosas comisiones por cualquier cosa, incluso por ese crédito que me ofrecen como la panacea universal y que evidentemente no puedo pagar? Lo increíble es que la comercial que me llamó para ofrecérmelo me insistía: “¿Pero no tendrá que hacer una obra en casa?” ¡Sólo le faltaba recomendarme la constructora!¡

¡VIVAN LOS FEOS!
Y los bajitos, los calvos, los gordos, los cojos y todos los que se han visto obligados en esta vida a superar traumas y problemas físicos a base de buen humor. Que han sido capaces de superarse a sí mismos a base de cerebro, de quererse como son y han sabido hacerse atractivos y útiles a los demás sin necesidad de silicona, ni de implantes, ni de modificar este gen un poquito y aquél algo más.Me parece que los avances de la ciencia están muy bien para dar mayor calidad de vida a las personas con problemas, pero no nos quedemos sólo en eso, porque lo importante de verdad es aprender a vivir y saber enfrentar los problemas con los recursos que uno tiene. Recursos que, por otro lado, sólo se adquieren ‘cogiendo al toro por los cuernos’. Y en eso la ciencia y la técnica tienen poco que decir. Puede que me equivoque, pero una persona que no es capaz de superar una nariz grande o una calvicie, ¿cómo va a enfrentarse a la vida, a la muerte, a su jefe, al tráfico, al estrés, al vecino que grita, a la soledad, o a la incomprensión? Creo que las cosas más importantes de la vida no se arreglan con un bisturí-….

AVISO A LA POBLACIÓN ¡Aviso a la población, Franco ha muerto, la guerra ha terminado! ¿Alguien tiene un buen plan de futuro?

FASTIDIARME LA PELÍCULA
Cuando un crítico de literatura hace una reseña de un libro, hace observaciones en torno al estilo, a la historia del escritor, a la posibilidad de los datos autobiográficos, un poco sobre el tema, etc, pero nunca, ni por asomo, se le ocurre contar el argumento de principio a fin. Entonces ¿porqué en el cine, sí? ¿Porqué tienen que machacarme sistemáticamente todas las películas que quiero ver en televisión o cine? ¿Porqué el debate sobre la película tiene que ser antes y no despues (cuando yo ya la he visto y tambien puedo opinar desde mi casa, aunque sólo sea mentalmente) de ver la película? ¿Porqué los “trailers” de las películas en el cine, lo cuentan absolutamente todo, de manera que ya no quiero verla?Necesito un poco de misterio para poder luego regodearme en los detalles, cómo lo cuenta, qué técnicas utiliza, cómo actúa tal o cual. No digo que lo único importante sea el argumento, que es importantísimo, pero el cine no es un cuadro mitológico del Museo del Prado (por muy intelectuales que se consideren los actores, que al final no son mas que papagayos, eso sí con bastante sensibilidad, pero intelectuales no, lo siento) cuya historia tengo que estudiar antes para saber qué estoy viendo. El cine, son historias, peor o mejor contadas y me gusta ir al cine a que me las cuenten, a su ritmo, con sus diálogos, sus pausas y su ritmo. Por favor.

HARTA DE:
De ese supuesto edén que es el barrio de Salamanca, que gracias al mejor amigo del hombre se está convirtiendo en una caca de barrio.

CONCILIACIÓN FAMLIAR.
Me pregunto que pensarían de una empresa que obligara a sus empleados, después de ocho horas de trabajo a llevarse trabajo a casa (para aprender a hacerlo solos) y tener que trabajar un mínimo de una hora más al día. Pues eso es exactamente lo que se está haciendo ahora con los niños en los colegios, y encíma según los informes oficiales no están bien preparados, entonces ¿qué hacen en el colegio?No digo que un estudiante de bachiller no tenga que prepararse para la universidad o lo que sea, pero ¿los niños de 9 años también? Si protestas te dicen que debería hacerlo en media hora, es decir, que si te quejas es porque tu hijo no da la talla. A lo mejor soy una ilusa, pero yo, después de trabajar lo que quiero es hablar y jugar con mis hijos, no torturarles con más obligaciones. Lo más divertido es que encima te dicen que tienes que leer con ellos (para fomentar el pensamiento abstracto), jugar (para afianzar las relaciones familiares) y acostarlos pronto (por pura salud) que los horarios españoles están dislocados ¡como si te diera tiempo!Una sugerencia, ¿no deberian entonces acabar antes los colegios?, pero entonces aqui empezaría otra carta, ¿quién se ocupa de los niños?

PESADILLA TELEFÓNICA
Sr Director, me gustaría mucho saber, cómo, porqué y con qué derecho todas las operadoras de telefonía que operan dentro y fuera de España, se permiten entrometerse en la intimidad de mi hogar a cualquier hora del día (que para ellas es hasta las 10 de la noche )para ‘informarme’ de sus productos. Me parece una forma como otra cualquiera de ‘spam’, sólo que a la terminal telefónica no le puedo enseñar a discriminar llamadas para que las borre automáticamente como hago con el correo electrónico. ¿Nadie puede hacer algo? Además la bronca se la llevan unos pobres empleados que no pueden hacer nada mas que insistir y que cobrarán seguramente una porquería de sueldo ¿No es todo esto ilegal?

Códigos vitales
Pienso que todo el mundo debería estudiar un poco de código y lenguajes de programación. Durante mucho tiempo pensé que era una moda tonta eso de meter la programación en los colegios, pero me he dado cuenta que es muy importante para estructurarte el pensamiento. Sobre todo a personalidades caóticas como la mía. Cuando por primera vez, a la tierna edad de 30 años, me hice con un ordenador personal, descubrí con verdadera sorpresa que en el mundo había un orden y que las cosas se guardaban en sitios. Fascinante, aunque me daba un poco de rabia no poder abrir las carpetas encima de la cama y desparramar todas las fotos por la colcha para irme exclamando de recuerdo en recuerdo.

Después, a mis sólidos 55 años, aprendí lenguaje html y algo de código y con él llegó la aterradora revelación de que en el mundo hay normas, y si las cumples, las cosas funcionan.

Un año después, ya con la curiosidad muy picada, mientras aprendo javascript, me doy cuenta que estoy entrando en el mundo de la lógica. Un mundo totalmente nuevo para mí. ¿seré capaz?¿cambiará mi vida y mi pensamiento, acabará con mi desordenado sentimiento artístico, me convertiré entonces en una máquina? No sé, lo cierto es que después de dos líneas de código me han dado unas ganas enormes de ponerme a escribir. No acaba una nunca de conocerse.

¿ES MI FREGONA DE DERECHAS?
Desde hace tiempo al aburrimiento de fregar se une la desdicha de tener que enroscar a cada rato la cabeza de la fregona al palo. Como un misterio de imposible resolucion me encuentro con que cada vez que escurro los pelos de esta fregona loca, se suelta del palo, la muy rebelde. No la culpo, a nadie le gusta que le arrastren por los suelos.
Hoy por fin, despues de pensar un rato, actividad que anima el trabajo manual, me he dado cuenta que los fabricantes, muy diestros todos ellos, componen el giro para apretar a la derecha y consecuentemente para soltar a la izquierda (toda una reflexion politica) de lo cual he concluido que si yo, de forma instintiva para escurrir, giro la fregona a la izquierda, posiblemente mi pensamiento gire tambien a la izquierda, pero basicamente lo que ocurre es que la fregona se desmonta una y otra vez.

Quiza el misterio de la fregona rebelde, sea el mismo que el atarse los zapatos al reves o aplaudir con la otra mano. Que yo sepa nunca he sido zurda, sere entonces una reencarnacion de un espiritu del otro hemisferio? O quiza tuve algun maestro demasiado diligente que trato de hacerme funcionar como dios manda? No hay una normativa internacional sobre hacia que lado se abren o cierran las cosas? Y ya puestos me pregunto, hay un orden natural para las cosas?

MIS MUSEOS
Soy un poco trapera, quizá por ser de familia numerosa, muy numerosa, de las que heredaban la ropa de los hermanos, de las que tenían cama abatible, sofá cama y todo tipo de variedades para dormir. Eran casas entonces, todas con pasillo, un largo pasillo, lugar de paso, de almacenamiento de juego y ocurrencias. Donde se jugaba a los coches, se patinaba, se corría e incluso en la mía, tuvimos una temporada un trapecio y unas anillas. Un espacio anárquico y lleno de libertad en sus limitaciones, donde más de uno expresó su contento o descontento en la pared y los enseres moribundos se colocaban uno tras otro a la espera de ser desahuciados para regocizo de exploradores,

En un recoveco había un armario alto con ropa de cama, que fue durante años el camarote de un barco, sin que aún pueda entender en que se parece un armario a un barco.

Allí decidí un día, entre otras muchas cosas, ser arqueóloga, animada por mis búsquedas, casi siempre infructuosas de algún juguete roto que alguien había retirado de la circulación sin mi permiso. En esas búsquedas aparecía de todo, desde zapatos hasta pendientes, cuadernos de “F.E.N” (Formación del Espíritu Nacional para los que no lo sepan) de mis hermanos mayores, que yo leía con curiosidad e incomprensión total.

Aún hoy, rebusco entre ruinas y deshechos por la emoción de encontrar un tesoro, no dejo un contenedor callejero sin echar un vistazo, a veces saco un alfombra que me llevo bajo el brazo ante el horror de mis hijos, una maleta de cuero de Loewe, una vez…¡un traje de novia! que por supuesto guardé en la maleta y fue a parar al maletero de mi coche donde estuvo años esperando un novio…pequeños tesoros que guardo no sé para qué, la verdad, creo que sólo por el placer de imaginarme otras vidas, como apasionantes novelas mudas.

De esta manera, cuando empecé a ir a museos, unos años en los que aún no había estos grandes colosos marketinianos de la exposición, muchos eran colecciones particulares en una casa-museo y otros unas galerías más o menos ordenadas de objetos, mi cerebro, y quizá también mi corazón los convirtieron en una extensión de mi pasillo. Me aficioné a los museos decimonónicos. Aquellos en los que todo es de épocas remotas, incluido el propio edificio. Entiendo que lo deseable es que estén llenos y la ciudadanía aprenda e investigue el pasado y que es una reflexión necesaria para asentar el futuro. Pero yo echo de menos esos paseos que me daba de niña por estancias semi vacías y oscuras, donde se oía crujir la madera y se sentía la mirada del vigilante en la nuca. Me encantaba ir al Museo Sorolla, como el que va a casa del abuelo. Ver objetos en desuso que en su momento serían el colmo de la modernidad y situarme mentalmente en lo que sería la vida diaria en esa época y de ese personaje, me hacían acercarme mucho más a su obra, aunque también es cierto le quitaba un poco de importancia.

El Museo Naval, sin embargo, lo descubrí ya mayor, con mis hijos y quedamos fascinados por igual. No tanto por las piezas, sino por la escenografía grandilocuente. Un caparazón feo semi moderno que guarda dentro la esencia del Museo Decimonónico, una verdadera sorpresa, estancias grandes de techos altísimos, un poco oscuras, como debe ser, con mucha madera, alfombras que acolchan los pasos y maquetas perfectas de barcos legendarios. No se le puede pedir más a un museo.

Otro de mis lugares favoritos era (si, era) el arqueológico. Magnífico en sus piezas y contenedor, todo tenía solera, historia por todas partes. Unas enormes escaleras eran la introducción perfecta para que te dieras cuenta que entrabas en ¡un templo del saber! . Fue en este museo, donde mi hijo pequeño fue consciente por primera vez de la muerte, y mirando una de las momias expuestas me dijo con cara de espanto: “¡mamá, cuando me muera no quiero que me pongan en una vitrina para que me vea todo el mundo!” horrorizado por esta exhibición impúdica. Y no pude más que darle la razón, no son momias, son cadáveres, y fueron personas ¿cómo hemos llegado a verlos como un objeto de exposición?

La Fundación Juan March me abrió el universo del arte contemporáneo, totalmente desconocido y poco valorado en mi casa. Al estar a la vuelta de la esquina, entraba siempre un rato en esas salas silenciosas entonces vacías, con muy poca formación e información, a ver cuadros que me dejaban atónita y me producían todo tipo de emociones. Descubrí que se podía ser artista, otro de mis sueños infantiles, que no hacía falta ser otra cosa si no querías, aunque luego tomé el camino más largo para llegar al mismo sitio, recalando en muchas otras actividades que finalmente y para sorpresa mía han ido sumándose.

Desde entonces he visitado miles de museos de arte, museos que en el afán de hacer del arte una ciencia o de ponerlo en un pedestal han convertido sus espacios en salas de disección en lugar de en espacios de reflexión o pensamiento. Donde el cuadro pierde su entorno vital y su relación con la estancia es demasiado científica, en estancias enormes y un poco intimidantes. Me ha ocurrido encontrarme mirando con verdadero interés, el termostato del aire acondicionado que casualmente es el siguiente objeto a continuación del cuadro en la misma aséptica pared blanca y sin darme cuenta lo incluyo en el discurso y ¡a veces funciona!

No digo que no sea necesaria una exposición objetiva de las piezas, es básica por supuesto, pero recuerdo una ocasión, en que aterricé sin saber cómo en una fiesta, en una casa de gente desconocida, y en medio de muebles, lámparas y material diverso, me salta a la vista un cuadro, y me digo: “¡caramba, parece un Munch!” y era un Munch. Me gusta cómo, en medio de objetos intrascendentes, sobresale uno que te lanza un mensaje contundente, que te recuerda lo que es el arte: comunicación, algo que se eleva sobre la media. Esta bien documentar el objeto, pero la documentación no puede superar al objeto.

Entiendo que un museo no puede ser un “gabinete de curiosidades” ni se pueden exponer los cuadros como si fueran cromos. Pero después de ir a visitar el santuario de mi niñez, el Museo Arqueológico, he sentido una enorme pérdida. Ahora allí es todo más frío aunque más científico. Comprendo que la ciencia y la investigación e incluso la didáctica habrán ganado en contenidos y conclusiones, pero a mí me parece que he perdido una parte muy importante de mi historia, de la historia del edificio y con ella de la historia de los propios objetos que ya habían convertido después de años y años, esas estancias en su entorno natural.

Sé que no tengo razón pero a mí me gustaría que los museos iniciaran un acercamiento a la dimensión humana, al menos la prehistoria o la historia deberían conservar ese sabor misterioso que da el pasado y dejar que sea el propio visitante quién descubra sus tesoros, e invente un poco la historia según le venga a él en gana, en lugar de fomentar el exhibicionismo, llenar todo de pantallas que reproducen el propio objeto expuesto y hacen muchas veces arqueología-ficción. Y recordar que las piezas que se ven, fueron alguna vez parte de la vida de un individuo no tan lejano a nosotros en pensamientos, sentimientos y acciones, por muy prehistórico que fuera.

MEMORIA O HISTORIA, O LAS DOS
En todas las parejas que perduran siempre hay uno que cede un poco a favor del otro. Quizá sea eso lo que hace que ciertas historias tengan éxito, un poco de aquí y un mucho de allá, cocinando una realidad que nos irá conviniendo por momentos.

Cada uno ve los hechos desde su ángulo vital y por mucho que nos esforcemos por ver el otro lado, siempre quedará contaminado por nuestra mirada. Así como nunca beberemos del mismo río, nunca leeremos el mismo relato. Una historia que nos conmovió con 20 años, con 40 puede dejarnos fríos.

A veces es necesario vivir para entender la grandeza de algunas narraciones . Con el tiempo, vas modificando el contenido con pequeñas aportaciones sentimentales o documentales que trastocan el fondo del asunto.

Quizá lo importante no sea tanto contar ni cómo se cuenta sino cómo se vivió el acontecimiento. Las buenas novelas son como las buenas mentiras, siempre tienen algo de verdad, por eso son creíbles. Al fin y al cabo la historia es una narración colectiva que cada uno lee en su propio idioma.

No creo mucho en las palabras, no olvidemos que el ser humano sólo lleva hablando unos cuantos miles de años, nada en el total de su historia. Los idiomas no son perfectos ni objetivos ni siquiera a veces hacen referencia a las mismas cosas según el lugar y la cosa. De manera que, me fío más del instinto, esa voz amordazada por la civilización que estamos olvidando escuchar y que es precisamente, la que más información y más certera maneja. El yo que lee entrelíneas.

Pocas cosas hay inmutables y ciertas cien por cien, puede que sólo la vida y la muerte, y eso si que es un hecho cierto irrefutable, uno está vivo o muerto, digan lo que digan los demás., pero ese sería un relato muy aburrido.

MAÑANITA DE PASEO Y EXPOSICIONES
Comienzo andando calle abajo por El Viso, calles casi siempre vacías, con algunos corredores y entre semana colegiales, hoy sólo unos niños gemelos demasiado mayores para ir en sillita, empujados por una filipina que es casi de su mismo tamaño, me recuerdan los documentales de la 2, como esas hormigas que nos admiran por que son capaces de llevar un objeto que les dobla el peso.

Llego a la supuesta milla de oro de Madrid, la calle Serrano, donde efectivamente están las tiendas más caras y absurdas de la ciudad, joyerías a mogollón con todos sus cristalitos brillando protegidos por más cristales y guardas de seguridad ; una tienda de lencería de mujer con ropa semi porno encima de un aséptico maniquí que me hace pensar si no será todo el conjunto un depravado juguete sexual para necrófilos.

Abren edificios enteros dedicados a…¡bolsos! ¿hacen falta tantos bolsos en el mundo? cosas que valen un sueldo para llevar de vez en cuando y sin que nos aporten ningún beneficio real, entremezcladas con la milla Inditex que va conquistando metros y metros de toda la ciudad, uniformando por igual las calles y las personas.

Sigo bajando y voy llegando finalmente a Lavapiés, la zona de Madrid donde de verdad pasan cosas, cosas que deciden los vecinos, porque hacen cosas en vez de consumir cosas. Hay huertos urbanos conseguidos con mucho esfuerzo y pelea con el ayuntamiento, hay bares de todas las nacionalidades, gente sentada en el portal viendo pasar la vida, también personajes degradados por el tiempo, el alcohol o la pobreza, que deambulan en busca de unos centimillos ¡puff!, te recuerda lo fácil que es llegar a no tener nada y te pone en tu sitio mientras te encoge el corazón. Una mezcla de personas, oficios y etnias de todo tipo y colores. Tiendas de segunda mano, vintage, se llaman ahora. Veo el colmo del vintage: una chica joven con su pantalón ultra pitillo de máxima moda y sus zapatitos lleva un abrigo ¡Loden verde!, cualquiera que haya vivido los 70 en Madrid, sabe lo que significa un loden. Lo lleva con una banda que le recoge el pelo artísticamente enmarañado…(¡quién le iba a decir a Franco…!) de reminiscencias africanas.

En la acera de enfrente otro dinosaurio pero esta vez, dorado, una editorial. Maravillosa, todo de cuidado diseño, desde el suelo traído de Marruecos de baldosa hidráulica hasta las lámparas, de autor, y con forma de neón torcido. Me dan ganas de sentarme y quedarme allí para siempre con todas esas imágenes perfectas de sitios lejanos y para mi inalcanzables, de gente desconocida que cuenta cosas interesantes, páginas y páginas con textos escrupulosamente maquetados, una revista en un marco en una pared, que se puede tocar, que es un objeto. Un muro lleno de mensajes que te recorren de lado a lado. Me cuentan que sobreviven con mucha ilusión, el capital de los artistas.

Vamos todo el camino detrás de un gran pintor admirado, lo seguimos como si fuera el mesías y en un momento hasta nos chocamos con el ¡que emoción!

Aquí es donde se han asentado un buen grupo de Galerías con un espíritu diferente. Algunas ya estaban y otras han ido apareciendo al calor que da la lumbre de la fama. Todas buscando a ese coleccionista que se rumorea que vive en Madrid, (haberlos, haylos como las brujas, pero no se sabe dónde están) para que se lleve la pieza más cara o al menos una, la mayoría vamos de mirandas. Unas de élite y otras variopintas, más de barrio. Algunas parecen antiguos colmados o tiendas de vaya usted a saber, pero en el paseo de hoy había un lugar común.

En general en casi todas las exposiciones, la obra plástica estaba formada de alguna manera por palabras. En este mundo tan excesivamente visual las palabras se miran, ya no se leen…

….Un libro recortado en tiras que se tejen como un tapiz que cuelga de la pared. Un libro en una línea que cae hasta el suelo y se amontona. Una foto con escritos dirigidos al espectador pero repetidos como un bordado.

Y el tiempo, en todas, el paso del tiempo. Lo que cuesta escribir un muro con unas líneas pequeñas a lápiz (que lujo un lápiz) que forman una enorme frase en la pared: It takes time…Nos abruma tanta prisa, tanto gasto inútil, tantas imágenes que no tenemos tiempo de digerir.

Y el espacio, dibujos de seres humanos pequeñitos encima de un enorme artefacto inventado, representación sin duda de una pesadilla del artista, o reflejo de lo que somos al final, una pequeña hormiga arrastrando el doble de su peso.

ENTRELÍNEAS

Uno y uno son dos
El matemático se acerca a la escritora y le dice:
– “¿Que me cuentas?” a lo que ella responde inevitablemente:- “Súmate”

CALCETÍN
Vestida con un calcetín de cada color y un boli negro en la mano me dí cuenta que nuestro destino estaba escrito: nunca haríamos pareja

AMOR
Lo más triste de dejar de quererte, fué precisamente dejar de quererte

BICHO
Encontré un bicho en la soledad de mi oscuro y largo pasillo, con un final apenas entrevisto, y me dispuse a eliminarlo e iluminarlo respectivamente como se hace con los temores infundados

ZEN
Cortar las verduras sin prisa, al son de Radio 3 se convierte en un magnífico momento zen, mientras los seguidores del papa se manifiestan por las calles y lloran sus penas en confesionarios portátiles

LA DUDA
Un día lluvioso, te asomas a la ventana….. y te preguntas: ¿qué hago yo poniendo unas bragas a “la barbi”?

ANCIANA
Con precisión suicida, camina la anciana, paso a paso, por el borde de la piscina, bajo la atenta mirada del socorrista, que no sabe si se tirará o caerá y en cualquier caso se pregunta si tendrá que sacarla

FORMULARIO:
Inicié los contactos via web,  para una selección en un trabajo, y me pidieron que rellenara un cuestionario
Me hicieron las típicas preguntas de siempre
-¿estudias o trabajas?
-¿Cuántos años tienes?
-¿Qué cosas te gustan?
-¿A qué te dedicas?
Cuando ya empezaba a sentirme cómoda y a pensar que realmente les interesaba, la cosa acabó como siempre:
-Por favor introduce tu sexo. Pero no pude, la casilla, blanca y vacía me pareció de lo menos estimulante.

PLEGARIA DEL TRABAJADOR
Domingo: Plegaria. Dios mío haz que el domingo nunca se acabe
Lunes, Oración: Virgen Santa, ayúdame a superar la reunión
Martes, Súplica: Jesús, que se vaya mi jefe.
Miércoles, misterio: Por todos los santos, ¿cuando se acaba esta semana?
Jueves, Salmo: Oh! San Pancracio, que me toque la lotería
Viernes, responso: Gracias Dios, es viernes
Sábado por la noche, rezo ¿Vienes mucho por aquí?

UN SUCESO MISTERIOSO:
Voy al baño, me bajo los pantalones y compruebo con espanto y sorpresa que mis bragas no son mis bragas

CUESTIÓN DE CENTÍMETROS
Me pongo los tacones..y me crezco.

UNA LEYENDA
Circula una leyenda por los bares de Madrid, que aterroriza a los jovencitos incautos que salen a ligar.
Dicen que si bebes demasiado, se te puede aparecer una mujer en la barra, vestida a la última moda, que te seduce y miente con malas artes, y cuando ya estas a punto de consumar se ríe con voz cascada difícil de olvidar…. y confiesa su edad!

INSTINTO ANIMAL
Nadie más que yo se preocupaba de las tortugas. Les cambiaba el agua, les daba de comer y me acercaba con sigilo para observarlas sin molestar. Vamos, que me portaba como una madre con ellas…y sin embargo cada vez que entraba en la cocina se asustaban y escondían como tontas. A veces intentaban enloquecidas huir atravesando el plástico y se pisaban y aplastaban unas a otras en el intento.
Al principio no me importaba mucho porque entendía que nos conocíamos poco, pero según fueron pasando los días empezó a molestarme mucho tanto miedo. ¡Como si yo fuera una asesina de tortugas! Sentía tanta rabia que me daban ganas de matarlas…

SABADO NOCHE
Entramos en el mítico bar con un punto de veneración y otro de preocupación por no estar a la altura. Pero para nuestro desconcierto, el legendario bar había cambiado sus clientes del pasado por la parroquia del presente. Jovencitos imberbes, adolescentes rollizas y algunos restos maduros con cierta pose musical. Aún así decidimos ser positivas y aprovechar lo que saliera. Buena música, eso sí, y algo de charla intrascendente, un poco de conversación adulterada por lo que hubiéramos querido ser y por lo que pensamos que aún podemos llegar a ser. Cada uno cuenta su mentira a su manera. Cuando menos me lo espero, alguien me dice que tengo la voz aflautada y los ojos verdes, y aunque no sea cierto, la música empieza a sonar de otra manera.

PUNTO Y COMA
Se dieron la razón toda la noche sin consideraciones, pero a la hora de concretar, ella eligió un punto, y el una coma.

EL AMOR Y LA PAELLA
Con el amor pasa como con la paella. La primera vez te sorprende y excita por la novedad, puede que incluso la segunda y tercera vez, y luego, cuando ya la conoces de verdad, no te sorprende, sin embargo anticipas el placer de comerla. Y comparas un día con otro, te regodeas en los detalles y sus variedades, aprecias los matices.
Algunos escépticos me dirán que les gusta la paella a rabiar, pero que prefieren tomar fabada de vez en cuando, así que entonces no me queda más remedio que centrarme en el desayuno. Ese sí que nadie lo cambia, conozco poca gente que no desayune siempre lo mismo. Yo tomo café y tostadas, y si algún día no puedo tomar mis tostadas por la mañana, no paro hasta encontrar un hueco en el día para tomármelas, aunque he de confesar que alguna vez he mirado con interés un cruasán, e incluso soñado con una ensaimada.

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